jueves, 19 de abril de 2012

TEO, UNA APUESTA ARRIESGADA


El colombiano, flamante incorporación, ya se entrenó esta mañana con el plantel. Este fichaje es muy cuestionado por varios sectores, dado el pasado reciente del ex Racing. El grana no solo incorpora a uno de los goleadores del fútbol argentino, sino también a un posible problema a futuro.

Por Ignacio Altrui

La era Nicolás Russo como presidente de Lanús se caracterizó por incorporar a varios jugadores de renombre como Mario Regueiro, Mauro Camoranesi, Mariano Pavone y el regreso de Diego Valeri.  Ahora, el jugador que llegó fue el polémico Teófilo Gutiérrez, desterrado de Racing por sus reiteradas faltas de carácter indisciplinado. La última y que marcó su punto final en La Academia fue la amenaza a sus compañeros con un arma (no se sabe fue de verdad o de aire comprimido).

Llegó para jugar la Copa Libertadores, torneo que desvela a toda la ciudad. Pero la pregunta surge es: ¿Qué consecuencias puede traer su incorporación?

“Teo”, como le gusta ser nombrado, era hasta hace poco tiempo el jugador que nadie quería enfrentar, pero todos querían tener en su equipo. Hoy estas variantes se invirtieron. De todas formas, Lanús rompió el molde y lo fichó. Una de las razones por la cual es arriesgado tenerlo es por su pasado reciente. Sufrió varias expulsiones, se peleó con sus compañeros de plantel (principalmente con Sebastián Saja) y posteriormente fue expulsado de Racing, dado que su situación en el grupo se tornó insostenible. Poco después de llegar a Avellaneda, tuvo en un entrenamiento un cruce de puños con Mauricio Dobler, el tercer arquero.

Asimismo los inconvenientes no sólo son recientes y con sus ex compañeros de Racing. En el año 2010 emigró del fútbol colombiano al turco donde jugó en el Trabzonspor. Allí también tuvo inconvenientes disciplinarios y su relación terminó cuando se negó a volver a ese país luego de un partido con su selección. Esa falta de pertenencia por el club que juega se reflejó nuevamente en la academia. En ese momento llegó tres días después de lo previsto y participó de un encuentro clave para el entonces equipo de Diego Simeone.

Por otro lado, la relación entre el plantel granate y Gutiérrez no es buena. No hay que olvidarse lo que ocurrió la última vez que ambos conjuntos se enfrentaron entre sí. En ese momento el colombiano le pegó sin pelota a Paolo Goltz, luego cargó a Agustín Marchesín tras marcarle un gol y simuló una patada de Carlos Izquierdoz que trajo como consecuencia la expulsión del defensor. Una vez finalizado el encuentro el arquero del grana declaró que “Teo como persona deja mucho que desear”.

Además se pone en juego el prestigio del club. Lanús está categorizado (con razón) como una institución seria, ordenada y alejada de los problemas que tienen la mayoría de los equipos del fútbol argentino. Es por eso que la llegada de un jugador con estos antecedentes pone en riesgo el status logrado con años de trabajo y esfuerzo.

Seguramente, lo positivo de su arribo es el aporte que le puede dar a la ofensiva. Son sabidas y reconocidas por colegas, periodistas e hinchas sus condiciones como delantero. Además la dirigencia supo remendar su error de principio de año, cuando dejó ir a Santiago Salcedo y Leandro Díaz, dejando a Pavone sin un suplente natural.

Para que esto funcione, el plantel deberá abandonar sus prejuicios y opiniones fundamentadas sobre el jugador, y el colombiano tendrá que revertir su comportamiento dentro y fuera de la cancha. Se tendrá que priorizar el beneficio del club y sus objetivos por sobre los nombres. Queda claro que la incorporación de Teófilo Gutiérrez es una apuesta y como tal se corre un riesgo. Solo el tiempo dirá si valió o no la pena.